14.3.17

Anémona


Baila ritmos marinos, 
sintiendo un alma única, 
la inmensidad sobrecogedora.

 Se mueve 
con una belleza hipnótica.

Y parece flor,  
pero no lo es.

 Fluye, 
como un espíritu libre, 
aferrada irremediablemente 
a una tierra que no ves.